
A ver quién se anima a contradecir a Jonathan Rosenberg. A alzar la voz para tirar abajo una de sus cuatro grandes predicciones. Sí, seguramente salten algunos y digan: "¡Este tipo es un canalla, alcahuete de Obama y se cree gurú porque puede hablar de Google en primera persona!" Y es verdad, pero ya les gustaría ser así de canallas, alcahuetes y gurúes. La envidia mata al hombre, muchachos.
No sabemos si todo lo que Rosenberg anticipa ocurrirá. No sabemos si la misma fuerza tecnológica no nos sorprenderá a todos sobrepasando las más atrevidas conjeturas. De todos modos, a no enloquecerse, que nosotros -vos y yo, y el que está en la habitación de al lado- somos parte del cambio, y el propio paso del tiempo conlleva que todo sea más o menos normal, que nada alarme demasiado. Dejemos esa tarea a los que nos siguen, cuando se dediquen a mirar hacia atrás.